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Publicado por / Fecha: dic 11, 2015

Ciudades Resilientes, la nueva preocupación global

La prevención ante posibles problemas ciudadanos o desastres climáticos empieza a ser una prioridad para las Organizaciones Internacionales y  curiosamente la Resiliencia es el tratamiento a aplicar.

La resiliencia urbana implica, además de resistir ante las catástrofes y  recuperarse posteriormente, desarrollar la capacidad de las ciudades para cambiar, adaptarse y transformarse en respuesta a las diferentes situaciones de crisis.

 

Puede resultar que la aplicación del mismo término a una persona o a una ciudad sea diferente. Pero coinciden en que el objetivo es el mismo. Se busca ayudar a afrontar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

En este caso las ciudades asumen políticas sociales y medioambientales para conseguir que la habitabilidad dentro del núcleo urbano y alrededores sea óptima y con ello prevenir el empeoramiento de la calidad de vida de los individuos. Con todo ello la Fundación Rockefeller, a través del proyecto las 100 ciudades resilientes del Mundo, estableció 10 factores que caracterizan a una ciudad resiliente

No resulta extraño que la experiencia ante catástrofes o situaciones de crisis haya empujado a un cambio material y mental de los usuarios. Un claro ejemplo es Nueva York, una ciudad que ha conseguido sobreponerse a los atentados de las torres gemelas . Otro ejemplo es Medellín (Colombía), que gracias a la aplicación de nuevas implementación de transporte y conexiones públicas brindó la posibilidad de artícular nuevas políticas sociales para reducir la brecha social. 

En gran media, la resiliencia entre personas y la resiliencia urbana o de ciudades no se diferencian mucho. Las dos buscan trabajar por y para personas y cada una de ellas a su manera intenta poner 'puentes' para que las personas vivan mejor consigo mismo y con los demás cuando se presente la adversidad.