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Publicado por / Fecha: nov 11, 2015

Aprender a ser

La Resiliencia es la capacidad de recuperarse, sobreponerse y adaptarse con éxito frente a la adversidad y desarrollar competencia social, académica y vocacional pese a estar expuesto a acontecimientos adversos, al estrés grave o a las tensiones. Es una capacidad que poseemos todos los seres humanos, y que podemos aprender, adquirir, entrenar. Sin embargo, llama la atención como algunas personas la utilizan más que otras.

Al ser una habilidad que se puede desarrollar se detectan diferentes áreas y herramientas a través de las cuales se podría emplear para afrontar cada uno desde sus circunstancias personales la adversidad.  

 

En este sentido, ¿cuál es el papel de la educación?

La Resiliencia está en relación directa con los ambientes de aprendizaje y cómo afectan a su desarrollo. Al tratarse de un proceso, el profesor se convierte en un guía, un mediador y facilitador de estos aprendizajes significativos que requiere la Resiliencia.

En este sentido, por ejemplo, si el profesor genera en sus alumnos un ambiente agradable, conseguirá la motivación de éstos y su realización personal. Si el profesor atiende las destrezas individuales desaparecerá la mediocridad y podrá sacar de cada alumno su mejor talento.

Para ello, el profesor que introduce la Resiliencia en sus lecciones empleará técnicas y recursos: el  humor, la fantasía, el afecto, la aceptación de sí mismo, la ilusión, la alegría, el amor, la generosidad, el optimismo realista y la esperanza. Todos estos aspectos se identifican precisamente en las áreas emocionales de un sujeto resiliente.

Para la consecución de este aprendizaje debemos brindar afecto y apoyo incondicional al alumno, transmitir expectativas realistas como impulsoras de la motivación, ofrecer oportunidades de participación en la resolución de conflictos, fortalecer los lazos familia- escuela, y a la hora de establecer las normas grupales como de enseñar competencias sociales tales como la cooperación, resolución de conflictos y habilidades sociales.

Es fundamental que el educando cuente con un adulto significativo de referencia (o varios), que puede encontrarse tanto en la familia como en la escuela. Esto dará lugar a que el niño se sienta reconfortado y tenga una elevada autoestima ya que se siente protegido. Además, el tener estos modelos e imitarlos (técnica del modelado) repercutirá de forma positiva en cuanto a la gestión de las emociones y el enfrentamiento a las adversidades.

Como valor añadido, conseguiremos crear una sociedad inclusiva y que integre a todas las personas ya que trabajando con la resiliencia, hemos desarrollado aspectos como la responsabilidad, la cooperación, el compromiso, la empatía, la tolerancia y el saber reconocer nuestros valores, pero también, los de los demás.

Como conclusión, podríamos decir, que la relación entre Resiliencia y educación se resume en: aprender a conoceraprender a haceraprender a convivir con los demás y aprender a ser.